En las profundidades: Un robot autónomo inicia un histórico circuito submarino de 5 años
- The daily whale
- 20 oct 2025
- 2 Min. de lectura
Al amanecer, una elegante embarcación con forma de torpedo se hunde silenciosamente bajo las olas en un puerto tranquilo, embarcándose en quizás una de las expediciones robóticas más ambiciosas de la historia. El robot submarino autónomo, llamado Nereus II, se ha embarcado en un viaje de cinco años para explorar el mundo en solitario.
Este proyecto, una iniciativa conjunta entre organizaciones oceanográficas internacionales e ingenieros robóticos, representa un avance significativo en inteligencia artificial e investigación oceánica. A diferencia de los buques de investigación convencionales, Nereus II no emergerá para cambios de tripulación ni reparaciones. En su lugar, se basará en un sofisticado conjunto de sistemas de autodiagnóstico, módulos de energía renovable y algoritmos de navegación adaptativa para sobrevivir y funcionar en las condiciones más extremas de la Tierra.
La expedición del robot cubrirá las principales cuencas oceánicas, se sumergirá a profundidades de hasta 6.000 metros, cruzará cordilleras submarinas y se desplazará a través de gigantescos giros oceánicos. Mediante un sonar de alta resolución, analizadores de la química del agua y un secuenciador genético en tiempo real, su objetivo es recopilar un conjunto de datos sin precedentes sobre las corrientes oceánicas, la biodiversidad y los cambios climáticos en la química oceánica.
Los investigadores enfatizan que esta misión implica mucho más que simples logros tecnológicos: se trata de urgencia.
"Hemos cartografiado la superficie de Marte mejor que nuestros propios océanos", afirmó la Dra. Lina Ortega, una de las científicas principales del proyecto. "Con Nereus II, estamos un paso más cerca de comprender el vasto sistema vivo que sustenta nuestro planeta".
El tiempo es crucial. Con el aumento del calentamiento global, los océanos del mundo están experimentando cambios drásticos: calentamiento, acidificación y pérdida de oxígeno. Pero gran parte de este cambio ocurre en secreto, bajo capas de agua a kilómetros de profundidad. Nereus II actuará como observador y mensajero, transmitiendo paquetes de datos comprimidos a satélites mediante boyas de retransmisión acústica. Esto permite a los científicos seguir el progreso y los resultados casi en tiempo real.
Sin embargo, este viaje también plantea profundas preguntas. ¿Qué sucede cuando las máquinas, en lugar de los humanos, se convierten en nuestros principales auditores? ¿Puede la inteligencia artificial comprender realmente los ritmos de un ecosistema tan complejo como el océano? Y, de ser así, ¿cómo cambiará esto la relación de la humanidad con el mar?
Ahora mismo, el mundo observa cómo Nereus II desaparece en la nada: un viajero solitario que traza caminos invisibles a través de la última gran frontera del planeta. Si lo logra, regresará en 2030, trayendo consigo no solo datos, sino también una historia: una historia escrita con sal, peso y la silenciosa determinación de una máquina diseñada para explorar territorios inaccesibles para nosotros.
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